"Crónica de un secuestro frustrado"

Teresa Searcy empezó a venir a Honduras entre 1991 y 1992. Desde que empezó a frecuentar el país, ella ha sido responsable del manejo de más de 80 millones dólares en concepto de cirugías y donaciones. Más de 3,000 hondureños han sido beneficiados con operaciones quirúrgicas gratis, y más de 50 mil personas han recibido procedimientos médico/clínicos que las brigadas médicas han desarrollado bajo su gerencia.

Ella se compara con "una bola de fuego": su interés y energía se ven proyectados hacia la gente. Ha dedicado años de su vida a la ayuda humanitaria de los necesitados, y siente profundamente que Dios la envió a Honduras, y que ahora necesita la ayuda de los hondureños, porque busca justicia y no la encuentra.

He aquí su relato:

"En octubre de 1998 cuando el huracán Mitch azotó Honduras, se me asignó al agente `Cobra', José Beltrán Benavides para que pudiera entregar medicamentos, comida, brigadas médicas, ropa y agua.

Como resultado de esos 48 días de trabajar junto, bajo condiciones adversas, Benavides Bonilla, se convirtió como un hijo adoptivo. Lo vi llorar de dolor por las personas que encontraban a sus familiares muertos.

Vi que él tenía ambición de mejorarse a sí mismo, pero al mismo tiempo buenas costumbres morales, no robaba, no mentía, era cristiano, obediente y responsable pero carecía de educación académica.

En octubre del 2001 llegué dos semanas temprano para prepararme para recibir una brigada médica en Choluteca". Se me asignó el mismo agente y comencé a prepararme para el trabajo con la brigada.

Para el viaje se me asignaron dos Cobras adicionales uniformados y Benavides como civil". Todos comenzamos a trabajar el jueves.

ellos proveen seguridad para el grupo americano. El viernes en la mañana todo comenzó bien, Benavides llegó al hospital con el tercer grupo de americanos, el guardia del hospital rehusó abrir el portón, e insistió que todos los gringos se bajaran en la calle.
EN RETROSPECTIVA

(Viéndolo en retrospectiva ella cree que a ese guardia se le había pedido que impidiera nuestra entrada para poder facilitar el secuestro).

El viernes, 27 de octubre 2001 Benavides --de civil-- estaba chequeando todos los cuartos del hospital, como es su costumbre. (No sé si el es curioso o simplemente bueno en su trabajo, pero donde quiera que él va, tiene que estar enterado de lo que está sucediendo).

Mientras estaba revisando la Sala de Hombres se encontró con un conocido de su pueblo natal, (los bisabuelos son hermanos), quien se había inferido un disparo mientras andaba a caballo.

Debido a que Benavides conoce bien la familia, también sabía que ese hombre había estado varias veces en la cárcel y que era un confirmado asaltante de bancos.

El tuvo fuertes razones para creer que la historia del caballo y la pistola no eran ciertas. Me pidió permiso de quedarse en la sala de hombres para hablar con él, tres horas más tarde.

El hombre sabía que Benavides era policía antes, pero no tenía idea que todavía estaba prestando servicio. El sólo le dijo que estaba trabajando para una gringa con una brigada médica.

Durante esas tres horas, este hombre le contó a Benavides información acerca de robos, intentos de robos, crímenes, cómplices y que en realidad un guardia lo había herido durante un robo en Tegucigalpa. Pero que él había sobrevivido y había ido a un hospital en Tegucigalpa donde se negaron a atenderlo, porque no le creyeron la historia del caballo y había usado un nombre falso y además no tenía identificación cuando trató de entrar al hospital.
LLEGAN AL HOSPITAL

Cuando él llegó al Hospital Escuela en Tegucigalpa, un grupo de oficiales de Policía llegaron al centro asistencial, en ese grupo estaban dos oficiales uniformados que eran amigos suyos. Uno de ellos era el mayor José Silvano Jiménez Osorio. Dos de esos oficiales uniformados lo sacaron rápidamente del hospital y lo llevaron a una clínica privada en Tegucigalpa.

José Cárdenas--que así se llama el herido-- usó su teléfono celular 988-6046, para telefonear a Jiménez Osorio al 990-0927, y además llamó a la Estación Policial de la colonia Kennedy, en donde Jiménez Osorio estaba asignado. Mientras tanto la Policía estaba buscando a José Cárdenas, y Jiménez Osorio, sabía exactamente donde él estaba. A la mañana siguiente, todavía herido, él llamó a Jiménez Osorio de nuevo, y Jiménez Osorio envió un vehículo a la estación de buses de la colonia Las Brisas, a recoger a Cárdenas, y de esa manera poder trasladarlo a un hospital seguro.

Luego Jiménez Osorio lo envió al hospital de San Lorenzo en un carro particular y cuando ellos no pudieron ayudarlo, lo enviaron al hospital de Choluteca. Los policías lo llevaron a Choluteca para "evitar cualquier posible investigación en Tegucigalpa". Los policías, una vez, en Choluteca, se encontraron con el policía Arcenio Laínez Arias, asignado a Centros Penales y con el sargento Santos Lorenzo Mendoza Cáceres, asignado a la posta de El Manchén y sargento López Estrada asignado en la Sub-Dirección de Tránsito de Choluteca. Cárdenas fue trasladado a Choluteca en un vehículo pick-up doble cabina, color azul, con franjas crema o blanca. Esto fue 18, 19 y 20 de octubre de 2001 y hay testigos de este hecho.

Jiménez realizó llamadas en repetidas ocasiones, con el objeto de saber acerca de Cárdenas, durante los 17 días de estadía en ese hospital.

Yo tuve que ir a la Sala de Hombres a verificar un paciente el sábado por la mañana, como a eso de las 10:00 de la mañana, antes de ir a la sala, le comuniqué al cobra Benavides y él entró antes que yo, (aproximadamente 30 minutos antes para poder hablar con el herido), antes de que yo entrara en la sala. El cobra Benavides estaba sentado platicando con el herido Cárdenas. El herido le dijo a Benavides que él conocía a esa gringa, refiriéndose a mí (Teresa). El dijo que alguien había señalado a él hacía unos meses atrás.
PLANTEAN SECUESTRARLA

Tan pronto como terminé de ver a el paciente, el cobra Benavides me llamó para que viera a el herido, Cárdenas. Cárdenas dijo que él tenía mucho dolor.

Salí de la sala, aproximadamente unos diez minutos antes que el cobra Benavides. El herido le ofreció a Benavides un millón (Lps. 1,000.000) para que le ayudara a secuestrarme.

El cobra Benavides, sin querer cerrar el nexo de comunicación con él, le dijo que Teresa no tenía dinero y que había venido de los Estados Unidos sólo para traer ayuda y brigadas médicas, y que no era un buen blanco; y que aparte de todo Lps. 1,000.000 no eran suficientes para ir a la cárcel.

Para convencer al cobra Benavides de que no se corría riesgo alguno en la planificación del secuestro, él se jactó de tener un amigo dentro de la Policía que le daba uniformes para facilitarle la ejecución de los robos. El supuestamente llevó a cabo esos robos con su banda de amigos de Cerro de Hula. El hombre herido era el líder de la banda de acuerdo a lo que dijo. El oficial de Policía, Jiménez Osorio, identificó por su nombre, como el que le daba los uniformes de policía con los ladrones y que era originario del mismo pueblo que el herido, (Cárdenas). El herido dijo que tenía planes de trabajar con otra banda en Choluteca porque era ya muy conocido en Tegucigalpa y las cosas estaban muy calientes desde que él le había disparado a alguien en Tegucigalpa. El también le contó al cobra Benavides que estaba esperando sus amigos de la banda de Choluteca para que llegaran al hospital a visitarlo más tarde ese día y que le proveerían protección en el hospital. El hombre a cargo de la banda en Choluteca según él, es un hombre llamado Marco Tulio Osorto.

ACTIVIDADES CRIMINALES

También él sindica al oficial Jiménez Osorio, como la persona suficientemente conectada, como para evitar que estas actividades criminales queden al descubierto. Al regresar a Tegucigalpa, el cobra Benavides fue a la oficina de Gautama Fonseca, el entonces ministro de Seguridad, para darle la información con respecto a la participación de la Policía en actividades criminales. Gautama Fonseca tomó la información en su computadora y dijo que apreciaba la ayuda, y el cobra Benavides le dijo a Gautama Fonseca todo acerca del intento de secuestro a la señora Teresa Searcy y que Jiménez Osorio estaba asociado a un grupo de secuestradores.

Tiempo más tarde, el comisario José Silvano Jiménez Osorio le preguntó al cobra Cruz si él quien que conocía a los maleantes en el Hospital en Choluteca.

Cruz le contestó que era negativo. Como supo el comisario Jiménez Osorio que había un cobra que conocía a unos maleantes en Choluteca? Buena pregunta... Luego nos enteramos que el comisario Jiménez Osorio, fue donde el oficial Aceituno que archivó el papeleo del arresto del herido en Tegucigalpa, y le dijo al oficial que el herido le había robado a un miembro de familia de su esposa, y que quería saber todo acerca del caso.

Desde ese entonces, se ha informado que alguien llamó a la oficina de la Sub Comisionada María Luisa Borjas, cuando el herido estaba bajo custodia en Choluteca, esperando a ser transferido a Tegucigalpa, y que habían hablado con el comisario Aldo Oliva y le pidieron que liberara al preso José Cárdenas, por orden de la Sub-Dirección General de la Policía Preventiva. Esta persona dejó un número con el mayor Aldo Oliva por si habían preguntas, pero ese número de teléfono era el número de la Cuarta Estación Policial del Barrio Belén, donde Jiménez Osorio estaba trabajando en ese entonces y no el número del Sub-Director de la Policía, en aquel entonces Comisionado Arias Sorto. El comisario Oliva llamó a María Luisa Borjas y le preguntó si estaba bien liberar a José Cárdenas porque había recibido una llamada telefónica de parte de la Sub-Dirección ordenando que lo pusieran en libertad, María Luisa Borjas le dijo que esperara hasta que ella recibiera una confirmación. María Luisa entonces llamó al Comisionado Rafael Arias Sorto quien era en ese entonces el Sub-Director en el Cuartel General de Casamata, y le preguntó si él había ordenado la liberación del prisionero José Cárdenas y Arias Sorto dijo que no.

EL ESCOLTA

En abril 8 del 2003, el comisario Rigoberto Aceituno Barahona, actualmente Comandante de los Cobras, le dijo a María Luisa Borjas que él había tenido una discusión muy acalorada con Jiménez Osorio, debido a que en los primeros días del mes de noviembre del 2001, Jiménez Osorio le llamó para "ordenarle" que dejara libre a José Cárdenas, y además de eso Jiménez Osorio le dijo a Aceituno Barahona que José Cárdenas no era el responsable del robo por el cual se le había originalmente capturado, y le ordenó que lo dejara libre.

A Teresa Searcy se le asignó un escolta personal perteneciente al grupo antisecuestros. Durante el período de tiempo que este escolta estuvo con ella, una reunión con el coronel Leiva Puerto se llevó a cabo. Durante esa reunión, personal del grupo antisecuestros al mando del Sub Comisionado Escoto Salinas, tomaron fotografías y al cabo de una semana, estas fotografías estaban en poder de Jiménez Osorio. ¿Por qué el grupo antisecuestros le proporcionaría fotografías del ofendido a terceras personas? Estas fotografías fueron vistas por 3 personas en manos de Jiménez Osorio. Para quien trabaja en grupo antisecuestros realmente? Para prevenir secuestros, o para encubrirlos? O para facilitar a malos policías a cometerlos?

Teresa Searcy dio la información acerca de que las fotografías que Jiménez Osorio tenía en su poder, primero al Sub Comisionado Escoto Salinas y luego al Ministro Oscar Alvarez y nada se llevó a cabo. Varios meses después Jiménez Osorio le dijo a María Luisa Borjas que el coronel Leiva Puerto y Teresa Searcy se encontraban tramando una conspiración contra su persona.
PARA ASCENSO

Jiménez Osorio es candidato a proceso de ascenso en el grado inmediato superior (Sub-Comisionado) en diciembre de este año. Actualmente se encuentra detenido en el Comando de Operaciones Especiales COBRA por lesiones graves, detención ilegal y tortura en perjuicio de 8 personas.) Será que las personas que cometen este tipo de actos pueden ser ascendidos en la Policía? Son los oficiales de Policía libres de hacer lo que quieran, mientras obedecen las leyes?
Cualquier investigación policial sería y responsable arrojaría, que las llamadas anteriormente mencionadas fueron hechas, pro ninguna investigación se ha realizado. El 990-0927 era el número de celular de Jiménez Osorio en octubre y noviembre del 2001. El número de celular de José Cárdenas era el 998-6406.

Qué tipo de llamadas podían estarse realizando entre estos dos teléfonos? Y qué se puede decir acerca de las llamadas que se realizaron del celular de Jiménez Osorio hacia el lugar donde Jiménez Osorio estaba asignado? Llamó Jiménez Osorio al hospital en Choluteca? Llamó Jiménez Osorio al hospital de San Lorenzo?

Hace dos semanas el comandante de los COBRAS, Aceituno Barahona, conversó conmigo acerca de comprar algunos medicamentos para un paciente que se encuentra en el escuadrón COBRAS. Ella le solicitó una carta, refiriéndose al incidente entre él y Jiménez Osorio acerca del proceso en el cual se le dio la libertad a José Cárdenas. En primera instancia el Sub Comisionado Aceituno accedió a redactar la carta, retractándose 24 horas después, argumentando que él nunca escribiría nada en contra de un compañero de trabajo.

RECLAMO DE JUSTICIA

¿Qué es más importante decir la verdad, o cubrir los actos de un amigo?

Jiménez Osorio me envió una persona (José Atúan) con un mensaje el día sábado 15 de febrero, argumentando que era peligroso para la familia del COBRA Benavides, si ella no aceptaba hacer la paz con él.¿Es esa la manera en que se solucionan las cosas en Honduras?

El cobra Benavides fue injustamente dado de baja del Comando de Operaciones Especiales COBRA, después de haber servido a su patria durante muchos años, y después de haber denunciado a un oficial superior, Jiménez Osorio... Los papeles de impugnación de todo este procedimiento fueron presentados a la Policía, el 11 de febrero del año 2003, y nada se ha hecho al respecto. Son estos procedimientos normales en Honduras, con relación al proceder policial? Siempre se hacen las cosas en la Policía, como se les antoja, o como está legalmente establecido?

Desde octubre del 2001, cuando el grupo de Jiménez Osorio trató de secuestrarse, he recibido mucha información acerca de los delincuentes que rodean a Jiménez Osorio.

Como cualquier otra ama de casa, madre de dos hijos, y abuela de cuatro nietos, una misionera voluntaria, con una licenciatura en Teología, he sido capaz de ligar a Jiménez Osorio con una gran cantidad de muertes, secuestros, robos, falsificación de documentos públicos, y una diversidad de actos ilícitos.

¿Cómo es posible que toda esta información pueda ser recibida y procesada por una persona sin entrenamiento alguno, y no puede ser procesada por personal de la Policía calificado? Es que no pueden o NO DESEAN investigar por su cuenta? O es que todos reciben sobornos?

He dedicado años en ayudar a los hondureños y en especial a la niñez hondureña, ahora necesito el apoyo del pueblo hondureño, Estoy dispuesta a recibir cualquier tipo de información acerca de las actividades ilícitas de Jiménez Osorio. Asimismo le solicita ponerse en contacto con el diputado más cercano a su persona, o al señor Ministro de Seguridad, para poder realizar una investigación profesional acerca de este caso. El número de teléfono del señor Secretario de Estado en el Despacho de Seguridad es 220-5547 ó Teresa Searcy 206-2215, 990-2363.